El cine mexicano en 2026: taquilla resistente, películas locales en apuros y el impulso de del Toro
México es el octavo mercado de cine del mundo y su taquilla resiste al streaming, pero las películas nacionales luchan por su público. Del Toro sigue abriendo puertas. Una mirada serena al cine mexicano.
Como alguien que sigue el mundo del cine desde hace años, he aprendido a mirar una industria por sus contrastes y no por un solo estreno. El cine mexicano en 2026 es un retrato claro de esos contrastes. No se trata de un único éxito, sino de una tensión de fondo: una taquilla sorprendentemente resistente frente a películas nacionales que, pese a su cantidad, luchan por encontrar público.
Una taquilla que resiste
Empecemos por lo positivo. México se ha consolidado como el octavo mercado de cine más grande del mundo, con más salas que casi cualquier otro país. Pese a los pronósticos más sombríos, el negocio en salas ha resultado más sólido de lo esperado, golpeado por el streaming pero lejos de estar roto. Muchos mexicanos combinan hoy la sala de cine con la pantalla en casa, en una convivencia más que en una sustitución.
Las películas nacionales, en apuros
El panorama cambia al mirar el cine hecho en casa. En 2025 llegaron a las salas alrededor de 109 películas mexicanas, pero apenas uno de cada veinte boletos vendidos correspondió a un título nacional. La taquilla local sumó unos 600 millones de pesos, cerca de 35 millones de dólares. Aun así, esa cifra creció casi a la mitad respecto al mínimo de la pandemia, impulsada por comedias y dramas inspiradores.
El impulso de del Toro
En medio de este cuadro, Guillermo del Toro sigue siendo una figura clave. En 2026 asesoró a los hermanos Ambriz en un largometraje de animación en stop motion y se alió con Netflix para impulsar la producción de este tipo de cine. Además, del Toro dirigió a Jacob Elordi hacia su primera nominación al Óscar en Frankenstein, película que se llevó tres premios de la Academia. Su influencia sigue abriendo puertas.
Streaming y salas conviven
El streaming es el gran telón de fondo de toda esta historia. Las plataformas transformaron los hábitos durante la pandemia, y hoy el público reparte su tiempo entre el cine y el hogar. Lejos del colapso que algunos anticipaban, lo que se observa es una coexistencia. Para la industria mexicana, el reto no es tanto competir contra el streaming como encontrar su lugar dentro de un ecosistema que ya combina ambas experiencias.
Mi mirada serena
Pese al entusiasmo, procuro mantener los pies en la tierra. Que la taquilla resista es alentador, pero no basta si las películas mexicanas apenas llegan a su propio público. El talento existe, como demuestra del Toro, y la infraestructura de salas es envidiable. El verdadero reto será convertir esa base en un cine nacional que la gente elija ver, y no solo en una industria que sobrevive gracias a los grandes estrenos extranjeros.





